Que ens enxampi el temporal

01.04.2013 – CATERNEWS

Llevamos tiempo, incluso algunos años viendo como nuestras cuentas de explotación son cada vez más reducidas y por más que gestionemos bien es importante mirar el horizonte con la misma calma que observamos el atardecer después de un largo día de trabajo y sabiendo que nos espera una noche plácida para retomar fuerzas de nuevo con las cuales afrontar el futuro día.

Al despertar por la mañana nos encontramos inmersos en un entorno donde las personas disponen de unos recursos muy limitados y se ven obligados a seleccionar cada vez más y mejor el tipo de establecimiento al que acudir. No olvidemos que estamos en una sociedad en la cual, afortunadamente, aún nos apetece salir a tomar algo. El dinero disponible en el bolsillo de nuestros clientes es determinante a la hora de seleccionar el establecimiento así como valorar la oferta que se nos ofrece, aquello tan conocido como la relación calidad-precio, pero que casi nadie sabe explicar exactamente a qué se refiere si vamos al terreno de lo concreto.
Si hacemos las cuentas vemos que el sueldo que genera el trabajo de cualquier persona, la Empresa tiene que ingresar en las arcas del Estado por conceptos de Seguridad Social el 38,05 euros, porcentaje que equivale a restar del sueldo generado por trabajo aproximadamente un 30,50% para obtener lo que sería el salario bruto. De dicho salario se descuenta un IRPF que puede oscilar entre el 12% al 49% en función de la cuantía del sueldo recibido y equilibrado luego por la Renta.

Hechas estas operaciones recibimos lo que llamamos el salario neto, un dinero en efectivo que nos permite pagar los impuestos directos como son el IBI y otros tributos que pagamos todos por utilizar
una vivienda sea o no de propiedad, aparte de los impuestos de circulación en caso de disponer de uno o varios vehículos.

Deducidos estos impuestos municipales, el resultado es el sueldo que podemos identificar como disponible, del cual en cada operación que realizamos una vez en la calle ofrecemos otro 21% a nuestro
papá estado. Un impuesto por toda transacción que incluso grava duplicando aquellas operaciones que van ya cargadas con impuestos llamados indirectos incluidos en los carburantes, gas, agua, electricidad, tabaco, comunicaciones, alcohol, etc.

Vivimos pues en una sociedad en la cual sus ciudadanos soportan una fiscalidad que roza el 70% de su esfuerzo diario, dejando muy poco margen para ser incrementado. Si a ello le añadimos el alto nivel de deuda privada existente en España junto al déficit público que hay que cubrir, todo indica que nuestros políticos se las van a ingeniar para que el líquido disponible para las personas sea cada
vez menor.

Con todo ello lo que quiero explicar es que nos peleamos todos los días por conseguir unos clientes con un dinero disponible en su bolsillo cada vez menor y con pocas o nulas posibilidades a corto de mejorar.

Si este es nuestro escenario real, debemos conocer dónde se encuentra nuestro target de cliente; si descartamos el mercado del precio que por razones obvias no es recomendable, vemos que nuestro aún posible cliente procederá de establecimientos que le han educado gastronómicamente en consumir producto excelente, porque hasta ahora el precio no era barrera.

Dicho esto, es razonable pensar que la restauración del futuro pasa por mejorar el tratamiento de los productos asequibles… Entre ellos de forma destacada, el pan. Quizás es el momento de empezar a prestar la debida atención a este producto que bien trabajado nos puede aportar el valor añadido y diferencial de nuestra oferta en el mercado, un producto que aún conserva intacta la capacidad de sorprender al más cultivado de los comensales.

Els comentaris estan tancats.